Retiro

El retiro forzoso es una idea obsoleta. Pertenece al pasado, junto con los clubes de video, la Internet telefónica ruidosa, y esos mapas enormes que era imposible volver a doblar. Vivimos en otro tiempo, y los lugares de trabajo deben adaptarse a generaciones que están viviendo más, con más inteligencia y productividad. Obligar a hombres y mujeres a retirarse a cierta edad no solo es injusto, es falta de visión. Hoy en día, las personas tienen mucho más valor que ofrecer a las empresas, a la sociedad y a ellos mismos, después de los 65 años. Envejecer ya no es como antes Muchas culturas de trabajo y directrices para el empleo no han podido seguir el ritmo de los avances en tecnología, la automatización y las evoluciones del desarrollo humano. Las personas viven y envejecen de un modo muy distinto hoy, en comparación con el pasado reciente. Para obtener un poco de perspectiva, considere las siguientes estadísticas de expectativa de vida en el año 1965 en los siguientes países: Ahora, analicemos los datos de los mismos países en 2016: Estos números son impresionantes. En solo 51 años, la raza humana ha aumentado drásticamente su expectativa de vida colectiva, lo cual está transformando todo sobre lo que significa ser una persona; incluyendo cómo trabajamos, criamos a nuestras familias y determinamos exactamente lo que significa un trabajo para nuestras vidas. Para los empleados de 65 años o más, el futuro es brillante a medida que la tecnología y la automatización continúan cubriendo las necesidades, habilidades y talentos de los empleados de edad avanzada.  La automatización en la era de una fuerza de trabajo de adultos mayores Durante décadas, los empleados tradicionales han seguido programas de trabajo reglamentados que exigen que lleguen a trabajar en la mañana y salgan más tarde ese día, o por la noche. Después, cuando un empleado cumple 65 años (o la edad de jubilación estipulada en su país respectivo), ese régimen se detiene de pronto, y se le obliga a entrar en una vida de retiro. La lógica es que las personas de cierta edad ya no pueden funcionar al máximo de su capacidad, y además, nadie quiere pasar sus años dorados trabajando. Los tiempos han cambiado. Para muchos profesionales, el trabajo es no solo un empleo, sino una forma de conectarse con los demás, demostrar valor para la sociedad y mantener sus facultades mentales e intelectuales fuertes, ocupadas y en crecimiento.  La automatización, afortunadamente, está interfiriendo con esta dinámica de jubilación. Las tecnologías avanzadas y los programas de gestión de capital humano permiten a las empresas contratar, programar y pagar a trabajadores jubilados en nuevas maneras que se adaptan a sus estilos de vida. Muchas empresas están aprovechando el valor de los trabajadores mayores al emplearlos en capacidades más limitadas como mentores, profesores y modelos a seguir para los empleados más jóvenes. En lugar de ser forzados a retirarse en contra de su voluntad, los trabajadores mayores pueden formar parte de fuerzas de trabajo flexibles de empleados semi-jubilados. Los empleadores también se benefician porque ya no tienen la elección binaria de mantener a un trabajador de edad avanzada como empleado a tiempo completo o perderlo totalmente al momento de su jubilación. Esto permite a los empleadores a mantener el acceso al valor y el conocimiento institucional increíble que poseen los trabajadores de edad avanzada, y a la vez permite que los trabajadores mayores a sigan comprometidos con sus responsabilidades profesionales y sus colegas.  En conclusión: La automatización y el futuro del trabajo  Las carreras son una inversión de por vida. La automatización no solo ayuda a mantener a los empleados mayores conectados con sus carreras, también está abriendo oportunidades para que los trabajadores de edad avanzada preparen a los empleados más jóvenes para el cambio. Si la expectativa de vida humana puede evolucionar de un modo tan significativo en 51 años (ni siquiera una vida para la mayoría de la gente), entonces quienes han presenciado ese cambio, y quienes son parte de esa vida, cuentan con la experiencia y sabiduría invaluables que trae la edad. La automatización seguirá transformando el modo en que trabajan los humanos, pero nunca va a hacer que el conocimiento, el talento y la experiencia se vuelvan irrelevantes. Aunque en el futuro del trabajo quizá haya menos trabajos repetitivos y de bajo nivel de habilidades, siempre requerirán la perspectiva, las ideas y la orientación de quienes vinieron antes. En el futuro, cumplir 65 años será una razón para celebrar la carrera, y no despedirse de ella. 

Neil Narale | 16 oct 2018
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Retiro

Albóndigas en sopa hechas en casa, calcetines tejidos con amor para los nietos y una firma de comercio electrónico de una sola mujer especializada en narración de historias de AI para marcas mundiales. Ser abuelo no es lo que solía ser. Muchas naciones ya han observado un aumento continuo en la edad media de su fuerza de trabajo y se espera que esta tendencia continúe en la próxima década. Las brechas de ahorro de la jubilación (la diferencia entre los costos de vida de la jubilación y los ahorros para la jubilación) se están ampliando drásticamente a nivel mundial, debido a mayores expectativas de vida y a programas de ahorro para jubilación inadecuados. El análisis de este fenómeno muestra que esta brecha se ubicó en $70 billones a nivel mundial en 2015 y se proyecta llegar a $400 billones para el año 2050. Estas amplias brechas son un fuerte impulso detrás de los trabajadores mayores que regresan o permanecen en la fuerza de trabajo.   Aunque son muchas las estadísticas bien documentadas sobre personas que viven más tiempo y tienen vidas más sanas, la brecha de jubilación es real y por lo general se pasa por alto la relación en crecimiento que las personas mayores tienen con el trabajo; en realidad, tal vez no con el trabajo, sino con la vida. Una nueva era de importancia La imagen de un trabajador mayor que apaga las velas en una sala de conferencias fría y que lee memorandos cordiales en una tarjeta de "¡Felicidades por jubilarse!" es algo del pasado. Deje los aplausos para después. Olvídese del pastel. Es probable que no haya ningún discurso. Los trabajadores mayores están optando cada vez más por las ceremonias diseñadas para marcar su paso hacia los "años dorados". Las personas mayores están forjando su propio futuro y cambiando uno de los clichés más perjudiciales de la vida: el envejecimiento es un proceso de relevancia decreciente. Las personas mayores de la población actual piensan de forma diferente. Aunque las razones financieras son la motivación más común, los trabajadores de mayor edad también suelen citar razones no financieras para permanecer en la fuerza de trabajo, que incluye el deseo de mantenerse saludable y activo, así como sentirse orgullosos y encontrar la autorrealización en su trabajo.2 Casi el 60 % de los trabajadores de más de 45 años invierten en nuevas habilidades para el trabajo, y la mayoría posee un gran positivismo y entusiasmo por sus trabajos.3 La idea de la jubilación es indiferente, si no francamente insultante. ¿Qué dice sobre una persona que celebra la jubilación porque ha pasado los últimos 45 años haciendo algo que preferiría no estar haciendo? Claro, a pocas personas les gusta levantarse y caminar con pesadez un lunes por la mañana, pero este pequeño acto de autodeterminación los conecta con millones de otros trabajadores que comparten la misma experiencia. Esa conexión aporta importancia, dignidad y un sentido de propósito. Las personas mayores saben que ir a trabajar es una bendición, no una maldición. Y los trabajadores en edad para jubilarse están descubriendo que el empleo, y la relevancia que conlleva, ahora es, más que nunca, algo que pueden personalizar para que se adapte a sus vidas. LA INSPIRACIÓN ES ETERNA La inspiración no es exclusiva de los jóvenes. El estadounidense Charles Flint fundó IBM a la edad de 61 años. El pintor postimpresionista francés Cézanne creó su obra más valiosa al final de sus 60. Después de descubrir que la jubilación temprana no era para él, el emprendedor tecnológico Bob Parsons comenzó la empresa de registro de dominios de Internet y de alojamiento web GoDaddy a la edad de 47 años. Los mismos sueños que los jóvenes emprendedores tienen de tener un gran impacto en el mundo son las mismas motivaciones que impulsan a los empresarios mayores. Es parte de la naturaleza humana querer marcar una diferencia, ser respetado y ser importante. Ahora que los avances en la tecnología conectan a las personas y las oportunidades más que nunca, los empleados mayores están expuestos a opciones profesionales que no existían hace 20, 10 ó 5 años. La tecnología sigue cambiando, y las personas mayores —contrario a la opinión popular— están mejor preparadas para adaptarse al cambio porque lo han visto y lo han vivido. Solo algunos de los empresarios más reconocidos del mundo lograron el éxito sin tener que soportar dificultades y desafíos. Steve Jobs fue despedido de su propia empresa. A Jack Ma, cofundador de Alibaba, lo rechazaron de 30 trabajos diferentes que solicitó, entre ellos un puesto en Kentucky Fried Chicken, ¡Fundado por Harland David Sanders a la edad de 65 años! La inspiración llega a través de muchas maneras y en muchas representaciones: como un pensamiento fugaz mientras toma una ducha o como resultado de décadas de trabajo agotador en una industria en particular. Independientemente de los medios o las circunstancias, la inspiración nunca ha sido —a pesar de las suposiciones culturales— determinada por la edad. La razón por la que muchas personas mayores no actúan en sus momentos de inspiración es porque la sociedad espera menos, o quizás algo diferente, de ellos. Los tiempos están cambiando. LA ESENCIA DEL ESPÍRITU EMPRESARIAL El emprendimiento requiere de tres atributos esenciales: confianza, capacidad y perspectiva. Los trabajadores mayores poseen mucho de cada uno de esos atributos. Las personas más jóvenes pueden mostrar confianza, pero esa actitud a menudo está enraizada en la exuberancia esperanzada, y probablemente algo de ingenuidad, por no saber qué tan cerca se encuentra la desgracia. (Con suerte es más arbitraria de lo que alguien quiere admitir). Las personas mayores ofrecen confianza basada en el conocimiento adquirido a través del tiempo y la experiencia. Verdadera confianza. De la clase que viene a disfrutar de lo mejor y sobrevivió a lo peor de los tiempos. Los trabajadores mayores también poseen habilidades verdaderas y pueden demostrarlo al reflexionar sobre sus largas carreras que les enseñaron habilidades, talentos y formas de pensar que solo se pueden obtener a través de la experiencia. La gente piensa que las personas mayores no tienen la capacidad de aprender nuevas tecnologías, esto es una discriminación por edad, que no solo es una perspectiva miope, sino ilegal en muchos países. Finalmente, el emprendimiento requiere una perspectiva audaz: asumir riesgos, cerrar los ojos y dejarse llevar. La sabiduría prevaleciente afirma que las personas más jóvenes, especialmente las personas entre 20 y 30 años, por naturaleza están expuestas al riesgo porque tienen más tiempo y menos responsabilidades; si una empresa comercial fracasa, pueden recuperarse. Pero nada abre el alma humana al riesgo más que saber que la mortalidad es inminente y real. Los trabajadores mayores cada vez más tienen la capacidad para tomar el control de sus propios destinos. Después de la gran recesión de 2008, innumerables trabajadores mayores abrieron sus computadoras portátiles, crearon sitios web y comenzaron sus propios negocios, consultorías y organizaciones. Es solo cuestión de tiempo antes de que el siguiente trabajador mayor se convierta en una inspiración y cambie el mundo de maneras sin precedentes. Las personas mayores saben que cualquier cosa puede pasar en la vida. Solo pregúntele a Jack Ma, quien a sus 53 años podría estar vendiendo pollo frito en su ciudad natal, pero en lugar de ello es el cofundador y presidente ejecutivo de Alibaba Group, un conglomerado de tecnología multinacional, y una de las compañías más admiradas por Fortune. Conforme las personas se preparan para los tiempos inciertos que les esperan, es crucial que las organizaciones también planifiquen los cambios demográficos paralelos a estos. Las personas mayores, de hecho, están cada vez más dispuestas y capacitadas para involucrarse en un trabajo significativo, y las empresas harían bien al incorporar a trabajadores mayores en su fuerza de trabajo para estrategias futuras.

Billy Wong | 04 sep 2018
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